EL NACIMIENTO DE UN ARTISTA IGOR CORRALES

Del niño maduro al artista con alma de niño Las obras de Igor Corrales son Artes que ocupan espacios interiores y exteriores de coleccionistas de Arte y museos de Arte Moderno. Pero tienen una historia muy peculiar que se remonta a la vida del niño que fue y del hombre que llegó a ser el Maestro.

1-El Niño y la naturaleza El niño Igor jugaba, se divertía en los bosques y praderas de los alrededores de Somoto, en Nicaragua. Al niño le embelesaba esa naturaleza fascinante en la que disfrutaba encontrar formas y piezas arqueológicas, inventar sus propios juegos, fabricar objetos con materiales naturales, observar para inspirarse y dibujar lo que sentía en su mente al verla… También esa naturaleza era fruto de subsistencia ya que el niño cazaba jabalíes, venados, liebres, peces, para traer de comer a la mesa de su casa, recogía frutas exóticas para agradar y proveer las comidas familiares. De modo que el bosque no sólo era fuente de supervivencia sino que también era el entorno, la atmósfera que nutría su imaginación de niño que todo lo observaba, interpretaba y lo convertía como customizándolo, bajo distintas formas artísticas—dibujos, objetos fabricados, herramientas de trabajo, juguetes inventados…

2-El Niño ya maduro Un niño que ya demostraba madurez debido a sus responsabilidades de ir a buscarse el pan para alimentar a su familia, sea trabajando de limpiabotas y de repartidor de periódicos que despertaron su curiosidad afanada por la política e historia de su país… Eso respecto a las condiciones de vida difíciles en un Nicaragua bélico en los años 1980. Además esa naturaleza le aportaba al niño el refugio y aliciente que le daba de soñar, un universo que le hizo nacer la pasión por la creación y la realización artística; era también esa terapia que le hacía olvidar las rudezas del contexto económico que lo rodeaba en aquel entonces.

3-La eclosión del Artista Así es como se formó el Hombre Artista que creó, produjo obras artísticas conservando su alma de niño ; pues su Arte atestigua de esa clasificación como simbiosis de Arte Naïf Moderno. El Maestro privilegia, aparte de rechazar elementos realistas, impresiones y sensaciones diseñadas bajo la forma de representaciones infantiles en muchas obras, o sea eligiendo ciertas curvas, formas y colores que saca de sus visiones del pasado. Igor Corrales a lo largo de su vida de niño hasta la madurez de la edad adulta desarrolló, vivió y sigue viviendo un vínculo pasional con las Artes.

El Arte o más bien las Bellas Artes son un Arte de vivir la vida, una forma de vivir la realidad a lo artístico, interpretándola con nuevas pautas impuestas por las Artes. Esté donde esté, en Nicaragua o fuera de su país, ése es el concepto del Ser Artista que Igor Corrales fusiona : lo natural y lo cultural, amaestrando las dos vertientes hasta que lo Artificial alcance la grandeza del alma de lo Natural. Artículo de

Mme Michèle Stadnik Profesora Graduada en Ciencia Humanas y Filología Castellana. La Sorbonne, París 4.